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En la Ciudad de México, flota la idea de abrir clínicas legales de dro
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“La madre de todas las batallas” es como recientemente el Presidente Vicente Fox ha llamado a los esfuerzos (sin cambios desde el pasado) en la supuesta guerra contra las drogas.  “¿La madre de todas las batallas?” ¿En serio? Un dicho mucho más viejo dice que “la victoria tiene mil...
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En la Ciudad de México, flota la idea de abrir clínicas legales de drogas

Al Giordano

Sábado 5 de febrero de 2005 (23/05/05)
Narco News



“La madre de todas las batallas” es como recientemente el Presidente Vicente Fox ha llamado a los esfuerzos (sin cambios desde el pasado) en la supuesta guerra contra las drogas.

 

 

“¿La madre de todas las batallas?”

 

¿En serio?

 

Un dicho mucho más viejo dice que “la victoria tiene mil padres.” Aquí, en la tierra de la virgen Guadalupe, ¿no parece injusto que las madres estén siendo etiquetadas con la maternidad de las… derrotas?

 

Aquí te va un acertijo, amable lector (¡a usted también, señor Fox!): ¿Cuál fue el último jefe de Estado en recibir la atención de la prensa internacional por llamarle a una de sus causas perdidas “la madre de todas las batallas”?

 

Fue… bueno… Saddam Hussein.

 

Fox haría bien en volver a su verdadero punto de vista sobre las políticas antidrogas, a las que señaló con frustración y como un mensaje a Washington, en 2001. Fox propuso legalizar las drogas. En un momento explicaré el contexto de sus declaraciones, entonces y ahora.

 

Para aquellos que han seguido la marea y el flujo de los debates por la legalización de las drogas en México, pueden recordar que solían ocurrir una serie de grandes abusos del gobierno de los Estados Unidos hacia México para provocar “pláticas de legalización” como una advertencia para que escarmentar a Washington.

 

Sin embargo, la semana pasada y en gran medida respondiendo a una sola y tonta “recomendación a los viajeros” contra México por el Departamento de Estado norteamericano, la palabra con “L” –la legalización– comenzó a brotar desde varias lenguas y lugares diferentes de la República Mexicana, y el debate comenzó de nuevo.

 

Hay una propuesta modesta y realista para la “reducción de daños” de parte del gobierno de la Ciudad de México que está avivando la mayoría del debate.

 

La legalización de las drogas en México ha contado con varios defensores, desde los grandes partidos políticos, hasta extensos segmentos de la sociedad civil, movimientos sociales y comentaristas de los medios de comunicación. Más allá de la verdadera opinión del Presidente Fox a favor de la legalización, su primer secretario de Estado, su primer zar de seguridad, el jefe de la policía federal, el gobernador de un estado fronterizo, varias plataformas políticas e importantes periódicos han expresado su posición con regularidad durante los pasados cinco años, a favor de la despenalización o de la legalización de las drogas. Narco News está lleno con cientos de reportes documentando cada una de estas declaraciones conforme salían al público.

 

El debate fluye de nuevo cada que las autoridades de los Estados Unidos van demasiado lejos al abusar de la doctrina de la guerra contra las drogas, para interferir intensamente en los asuntos mexicanos que tienen muy poco que ver con las drogas. Pero luego disminuye nuevamente a un silencio creado por los medios de comunicación. Al menos ese ha sido el patrón en los años recientes.

Esta dinámica no es nueva para la administración Fox en México. En el otoño de 1998, cuando México estaba en su séptima década de dominio partidista con el PRI (el Partido Revolucionario Institucional), y Washington amenazaba con no certificar al país como un aliado confiable en la lucha contra las drogas, el entonces Secretario de Estado dijo contundente, en un momento de candor y a los medios, que si los Estados Unidos revocaba la certificación (y por lo tanto, eliminando la ayuda externa), México no tendría otra opción que legalizar las drogas. Bueno… eso hizo callar definitivamente a los halcones de la guerra contra el narcotráfico en Washington.

 

En esta ocasión, no obstante, sólo fue necesaria una pequeña “advertencia al viajero” –y no una larga serie de abusos durante un breve período de tiempo como en el pasado–, siendo esta un indicador de un cambio positivo en el escenario político.

 

La más reciente confrontación es interesante, porque orbita no sólo alrededor de una propuesta de legalización, sino a una modesta iniciativa de “reducción de daños” del Procurador de Justicia de la Ciudad de México, Bernardo Bátiz; una propuesta que ya tiene un año de antigüedad, para administrar algunas drogas a los adictos en la prisión, en un ambiente clínico, como parte de un programa para rehabilitarlos de estas sustancias antes de ser devueltos a la sociedad, y para eliminar el poder de los traficantes de drogas (y sus vendedores, conocidos como guardias de prisión, al igual que en las prisiones de Estados Unidos) dentro de los muros de los tres penales de la ciudad más grande del hemisferio.

 

Bátiz, como reportamos hace un año, también está filosóficamente a favor de la despenalización de las drogas dentro de los muros de las cárceles. Pero no recibió mucha atención de los medios.

Lo que está recibiendo mucha atención ahora es su muy modesto proyecto dentro de las prisiones.

La Secretaria de Salud Pública de la Ciudad de México, Asa Cristina Laurell, le comentó a El Universal que “se está estudiando la posibilidad de administrar drogas bajo control médico en las clínicas de las prisiones a los internos que sufren una adicción, para rehabilitarlos, como un medio para combatir el tráfico y la corrupción que se genera en estos lugares para satisfacer la demanda.”

 

“No se trata de legalizar el negocio”, dijo, “sino que al contrario: al tener controles médicos sobre aquellos que necesitan las drogas pero que caen en las manos de los traficantes en este terrible mercado negro.”

 

Miguel Ontiveros Alonso, del Instituto Nacional de Ciencias Penales, le dijo a la estación de televisión capitalina, Canal 11, que de ser implementado el plan de Bátiz, “los guardias no buscarán el dinero de las drogas porque las drogas ya estarán dentro.” Se quejó porque los guardias podrían traficar con teléfonos celulares, armas o cualquier otro objeto prohibido (Nota de Ed: igual que sus contrapartes estadounidenses), pero tuvo que admitir que la medida derrotaría a los narcotraficantes.

 

El debate sobre la propuesta de reducción de daños, desde luego, es distorsionado por la política.

 

Hasta uno de nuestros colegas periodistas favoritos, Carlos Ramírez, no puede estar siempre en lo correcto: su columna sindicada nacionalmente del 4 de febrero llevaba como título la aseveración de que el alcalde de la Ciudad de México (y favorito en las encuestas presidenciales), Andrés Manuel López Obrador, “busca legalizar el uso de drogas”. Ramírez criticó la propuesta, argumentando que al proporcionar a los prisioneros algunas drogas eventualmente se “idiotizará” a toda la sociedad.

Bueno, así es la política. Las columnas de Ramírez han expresado desde hace tiempo una colorida oposición a López Obrador y a sus ambiciones presidenciales. Es desafortunado que los méritos de la propuesta de Bátiz parecen ser ocultados por las pasiones de la próxima elección presidencial. Pero hey, eso también es parte del debate, y al menos aquí, a diferencia de los Estados Unidos, el debate está en boga.

 

Esto es lo más interesante: En su conferencia matutina del martes 2 en la Ciudad de México (López Obrador levanta a la casta de reporteros a las seis en punto, cada mañana, para tomar preguntas y dominar las emisiones de noticias nacionales, mientras el Presidente Fox y otros rivales todavía duermen), se le preguntó a López Obrador sobre la propuesta de Bátiz. Y en vez de ofrecer la clásica excusa del político que se opone a muerte a la reforma de las leyes antidrogas, el Jefe de Gobierno evadió la pregunta con un famoso dicho mexicano: “en martes ni te cases ni te embarques.”

 

Traducción: Le dejó a su Procurador de Justicia y a su Secretaria de Salud jugar con el globo de esta prueba.

 

De acuerdo al diario El Universal:

Bernardo Bátiz, procurador capitalino, reconoció que la propuesta de medicar drogas a reos adictos fue sólo una idea y no ha sido presentada de manera formal al jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador. Además comentó que esta propuesta ha sido dialogada con la titular de la Secretaría de Salud, Asa Cristina Laurell; el secretario de Gobierno, Alejandro Encinas y el director de Reclusorios, Azael Rodríguez.

El titular de la Procuraduría aclaró que no se trata de legalizar las drogas, sino de ayudar a la rehabilitación de los reclusos y, además, combatir el mercado negro de distribución que existe en los penales.

 

Un ejemplo de esto, es la detención efectuada ayer de una trabajadora social del Reclusorio Oriente que pretendía ingresar un kilo de cocaína para entregarlo a un reo dedicado a la distribución del alcaloide.

 

En otras palabras, mientras el Presidente Fox contradice sus propias posturas pro-legalización con su retórica de “la madre de todas las batallas”, y mientras su sistema nacional de prisiones está bajo sitio al haber perdido el gobierno el control ante los narcotraficantes y la corrupción, los funcionarios de la Ciudad de México están tratando de ponderar un enfoque realista para mantener el control del sistema de prisiones, rehabilitar a los prisioneros y luchar contra la corrupción de los guardias (y aparentemente también de los trabajadores sociales).

 

El globo de esta prueba es desagradable, especialmente considerando la próxima competencia presidencial del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México (y su ventaja en las encuestas hacia la elección de 2006). En ese contexto se requerirá un arduo trabajo para que la propuesta sea vista fuera de un marco electoral… pero quizá llegará el momento en que este marco electoral pudiera favorecerlo, también, como una oportunidad para contrastar las fallidas políticas del gobierno federal, sobre el cada vez más criticado manejo del sistema carcelario mexicano que ha sido destruido por la adhesión del país a las políticas antidrogas impuestas por Estados Unidos.

Traducción: Erich Moncada (insaneqf@hotmail.com)

 

 




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