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Las drogas y su imaginario social
Reporte sobre la Magistratura en el Mundo


El ser humano usa objetos entre -ellos las drogas- se relaciona con ellos y crea relaciones, todas desprendidas de la significación otorgada por el sujeto que las utiliza. Las drogas han acompañado al ser humano a lo largo de la historia y sus usos han sido y son diversos, todos ligados a símbolos,...
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Las drogas y su imaginario social

Asuntos Del Sur, Cristina Chong

Miércoles 15 de enero de 2014 (16/01/14)
Asuntos Del Sur ver en asuntosdelsur.org






El ser humano usa objetos entre -ellos las drogas- se relaciona con ellos y crea relaciones, todas desprendidas de la significación otorgada por el sujeto que las utiliza. Las drogas han acompañado al ser humano a lo largo de la historia y sus usos han sido y son diversos, todos ligados a símbolos, necesidades, contextos socio culturales, históricos, políticos, económicos.

A pesar de esto las drogas -a diferencia de otros objetos usados por las personas- han sido caracterizadas como entes con poderes mágicos que por sí solas tienen propiedades de afectar al ser humano sin la compleja mediación de sus contextos.

La droga vista como un agente externo que daña a la sociedad tranquiliza y sirve para evitar afrontar los malestares sociales. Pretendemos que la sociedad sería perfecta sin las drogas, adjudicando la responsabilidad de los conflictos sociales a un objeto que supuestamente está fuera de la decisión personal y colectiva.

Frente a la “epidemia” de las drogas la actitud natural es la lucha contra ellas -la guerra contra las drogas- se justifica así que todos luchemos contra algo inerte bajo el supuesto que los usos de drogas no responden a un fenómeno sociocultural dinámico que interactúa en la cultura e historia de los colectivos. Bajo este pensamiento la droga es abordada como un ser vivo que por sí sólo afecta a las personas ante lo cual la prevención se convierte en evitar que los sujetos se “expongan” a ella como si se tratara de un virus que puede ser contagiado.

La droga ha asumido el mismo papel que en la Edad Media ocupaba la peste, o la lepra causante de un terror irracional que dirigía sus ataques contra el peligro del contagio, dando caza a los posibles portadores de la enfermedad. En esta casería el objetivo es detectar a las personas que usan drogas para evitar que “contaminen” al resto de la población, propiciando su exclusión y la profundización de los problemas. Buscamos en antídotos y vacunas lo que debemos examinar al interior de las motivaciones personales y colectivas.

La etiqueta que ponemos sobre la persona con usos problemáticos de drogas vista como “enferma”, “toxicómana” “drogadicta” es una forma de exclusión y discriminación esto sumado a que el considerar a las personas por su condición de salud la sitúa frente a este fenómeno de una manera pasiva en la cual solo puede someterse. Esta resignación a la cual tiene que ajustarse no solo es atentatorio a sus derechos sino que dificulta su desarrollo y superación de su situación.

Catalogamos lo que no entendemos, medimos lo que no conocemos, así nos proponemos caracterizar motivaciones y decisiones que responden a lo complejo del mundo personal y pretendemos medir fenómenos sobre los que no conocemos más que lo que la economía dominante ha deseado que miremos.

Otorgar el bien y el mal a un objeto no es nuevo, responde a la historia humana, sirvió para el control social y para la implementación y mantención de políticas hegemónicas. Al pensar a las drogas como demonios, que pervierten a los individuos, resulta justificable aislar, marginar y excluir a la persona que las usa y a sectores poblacionales específicos.

Identificándose con el rol impuesto en lo social la persona con consumos problemáticos de drogas es visualizada como fuera de control que debe a toda costa ser contenida. Este imaginario justifica internamientos involuntarios, agresiones de todo tipo para controlar a la persona “infectada”.

Esta concepción anula la autonomía de los sujetos y sociedad sobre el fenómeno de los usos de drogas, oculta la responsabilidad del sistema consumista en todos los fenómenos de consumo y sus desbordes. Estamos en una sociedad de consumo en donde incluso el desarrollo humano es mirado por la capacidad adquisitiva –de consumo- que tiene una población y contradictoriamente se prohíben consumos específicos.

Vivimos en la sociedad de la doble moral, de los discursos contrapuestos, de la promoción del consumo de ciertas drogas para incrementar los capitales de grandes industrias y en donde se prohíben otras con los mismos fines.

La sociedad evita reconocer sus problemas estructurales y puede delegar a las personas que manifiestan el malestar toda la responsabilidad de sus frutos. Como la manzana del árbol del bien y el mal, la droga es significada por las sociedades y usada para evitar afrontar la responsabilidad de vivir. Pretendemos prevenir a los desprevenidos con mensajes de miedo y culpa, buscando no reducir riesgos o daños, sino controlar las decisiones, la autonomía.La psicosis del control social nos ha llevado a generar y mantener políticas que dificultan el progreso de los colectivos, alucinando con desaparecer de lo real objetos que nos recuerdan la libertad personal y la imposibilidad de decidir por otros.Mientras sigamos pensando que con leyes punitivas podemos evitar la realidad, la exclusión, discriminación y violencia estarán presentes.Afortunadamente la sociedad está asumiendo el reto que significa vivir armónicamente en la diversidad, reconociendo a las personas por sobre los objetos, a los derechos sobre la economía.

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AlejandroBallest :
En la semana pasada, la estación de radio "Europa Libre" informó sobre una iniciativa de conocido Narcólogo Zhenishbek Nazaraliev, sobre legalización de la marihuana en Kirguistán, para uso médico y recreativo (http://www.rferl.org/content/kyrgyzstan-mariajuana-legalization/25222681.html). Esta noticia se ha publicado en muchos medios informativos, y se está siguiendo su progreso alrededor de Asia Central y más allá. La iniciativa de Zhenishbek Nazaraliev fue reprimida por parte de los representantes y funcionarios de la policía. Aunque Kirguistán es un Estado laico, domina la religión musulmana, por lo tanto, el debate sobre la legalización de la marihuana suprime la moralidad. Zhenishbek Nazaraliev fue declarado culpable por tráfico e incautación de drogas, siendo todo esto falso. De hecho, una propuesta similar ha logrado que Dariga Nazarbayeva, hija del presidente de Kazajstán, haga énfasis sobre el uso médico de la marihuana. Además, una de las principales tesis del profesor Nazaraliev, es que las agencias que aplicacan la ley, en conjunto con representantes del gobierno y el control del mercado de marihuana, han estado exportando a los países vecinos, que a menudo proporcionan fondos para combatir el tráfico de drogas. Para romper este círculo vicioso, el profesor Nazaraliev propone la legalización del uso de la marihuana y que realice un análisis preciso a las personas tratadas.El Profesor Nazaraliev dialoga con gusto este tema con periodistas de medios impresos y electrónicos. Si usted está interesado en publicar esta nota, con gusto le ofreceremos los comentarios del Profesor. Para evitar conflictos, el Profesor Nazaraliev no hace publicidad o promoción de su centro médico en declaraciones públicas sobre la legalización de la marihuana. ¡Estaremos encantados de asistirle para escribir el material!Atentamente, Denis Pototski, Asistente del profesor Zhenishbek Nazaraliev
18/01/2014 | 13:54
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