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Donaciones, no impuestos
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Se dirá que es equitativo que donen fondos empresas cuyo producto fomenta una adicción cuyo tratamiento, y el de sus secuelas, generan alto...La poderosa industria tabacalera que realiza sus operaciones en México ha conseguido un canje de donaciones por impuestos, en una suerte de privatización de los atributos fiscales del Estado mexicano: está dispuesta a aportar...
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Donaciones, no impuestos

Miguel Ángel Granados Chapa

Miércoles 1 de junio de 2005 (01/07/05)
Reforma ver en reforma.com

Se dirá que es equitativo que donen fondos empresas cuyo producto fomenta una adicción cuyo tratamiento, y el de sus secuelas, generan alto costo a la administración pública. Pero sería mejor si esos recursos los obtuviera el Estado por la vía fiscal, exigible, y no mediante aportaciones de carácter temporal, sujetas a condicionantes pactadas y que dependen de la voluntad de los donantes. La poderosa industria tabacalera que realiza sus operaciones en México ha conseguido un canje de donaciones por impuestos, en una suerte de privatización de los atributos fiscales del Estado mexicano: está dispuesta a aportar hasta 4 mil millones de pesos en dos años, a cambio de que no se generen nuevas cargas tributarias para el tabaco



La poderosa industria tabacalera que realiza sus operaciones en México ha conseguido un canje de donaciones por impuestos, en una suerte de privatización de los atributos fiscales del Estado mexicano: está dispuesta a aportar hasta 4 mil millones de pesos en dos años, a cambio de que no se generen nuevas cargas tributarias para el tabaco, pese a que México grava muy por debajo de los países industriales y aun de algunos de sus homólogos en América Latina, como Venezuela y Brasil.

Hace un año, el 18 de junio pasado, dos entidades pertenecientes a la Secretaría de Salud (y en su representación) firmaron con empresas tabacaleras un convenio que, en los hechos, convierte a esa dependencia del Ejecutivo en su gestora para evitar el establecimiento de nuevos gravámenes a la producción y consumo de tabaco. Si hace bien su trabajo, la Secretaría de Salud recibirá —está ya haciéndolo— aportaciones para el Fondo de protección contra gastos catastróficos, uno de los mecanismos del seguro popular. Se diría que es una buena idea que el gasto federal en salud disponga de recursos propios para financiar un programa que ayude a los particulares expuestos a quedarse en la ruina por contingencias médicas costosas en exceso. Y se dirá que es equitativo que donen fondos empresas cuyo producto fomenta una adicción cuyo tratamiento, y el de sus secuelas, generan alto costo a la administración pública. Pero sería mejor si esos recursos los obtuviera el Estado por la vía fiscal, exigible, y no mediante aportaciones de carácter temporal, sujetas a condicionantes pactadas y que dependen de la voluntad de los donantes, los cuales además los cargan al consumidor.

Por parte de la Secretaría de Salud suscribieron el convenio el Consejo nacional contra las adicciones y la Comisión federal para la protección contra riesgos sanitarios. Y, por otro lado, las empresas British American Tobacco México, SA de CV, Phillip Morris México, SA de CV y Cigarros La Tabacalera Mexicana, SA de CV. Fue testigo de honor, como si no representara el interés de una de las partes, un representante del Consejo Nacional de la Industria Tabacalera, AC.

Entre otros objetivos, el convenio se propone, principalmente, "establecer el mecanismo, características, temporalidad y destino de las aportaciones temporales... que efectuarán los Productores y Comercializadores, así como otros fabricantes, importadores, comercializadores, distribuidores u otros firmantes comerciales de este convenio al Fondo de protección contra gastos catastróficos en la forma de una aportación sobre la venta de cigarrillos".

La Secretaría de Salud se reservó la capacidad para destinar a la campaña de prevención contra el tabaco algunos recursos, y para ese fin consiguió que las empresas firmantes reconocieran "los gastos que conlleva la consecución de los objetivos de este convenio y la necesidad de suministrar financiamiento directo" a dicha Secretaría. En la misma cláusula, la decimocuarta (y no decimacuarta como allí se dice) que contiene esta posibilidad se fija el monto estimado de las aportaciones:

"En caso de que las ventas de cigarrillos de los Productores y Comercializadores continúen a los volúmenes actuales, las Aportaciones... durante los veintinueve meses cubiertos por esta cláusula podrán ser de... cuatro mil millones de pesos... aproximadamente. Este estimado depende del volumen de ventas y podrá ser superior o inferior, dependiendo del volumen del mercado".

En junio pasado, se sujetó la vigencia del convenio "a la publicación y entrada en vigor antes del 1o. de agosto de 2004, del decreto del Ejecutivo que establezca entre otros el mecanismo, forma de cálculo, traslado, facturación, tratamiento y exención del impuesto especial a la producción y servicios, IEPS e IVA, forma y tiempo de pago, así como la deducibilidad para realizar aportaciones al Fondo de protección contra gastos catastróficos". También se condicionó a la creación de un fideicomiso para el financiamiento y administración de Fondo.

Cumplidas esas condiciones, reza la misma cláusula, "las aportaciones al Fondo de protección surtirán efectos a partir del 1o. de agosto de 2004, a razón de 2.5 centavos de peso m.n, por cigarro enajenado, hasta el 31 de diciembre de 2005; a partir del 1o. de enero de 2006 a razón de 3.5 centavos de peso m.n por cigarro enajenado hasta el 30 de septiembre de 2006; y a partir del 1o. de octubre de 2006 a razón de 5.0 centavos de peso m.n, por cigarro enajenado hasta el 31 de diciembre de 2006, fecha en que cesarán las aportaciones al Fondo de protección contra gastos catastróficos".

Tales aportaciones cesarían también, antes de esa fecha, si se derogara o suspendiera el decreto mencionado en el párrafo anterior, o si el Congreso, el Ejecutivo y las legislaturas locales introdujeran un nuevo gravamen a la producción o consumo de tabaco. Es claro que la Secretaría de Salud no puede adquirir obligaciones negativas, de no legislar, porque escapa al ámbito de su competencia. Pero las aportaciones constituyen un poderoso aliciente para que esa dependencia se afane en impedir la modificación del marco fiscal aplicable al tabaco.

Sí se obliga en cambio a "ejercer su mejor esfuerzo para que cualquier persona física o moral que desee comercializar cigarros en el territorio nacional se apegue" a estas reglas, so pena de que el convenio cese en caso de que los renuentes manejen más del 3 por ciento del mercado. ¿No revela esta cláusula un acuerdo de productores?

....

Cajón de Sastre

No sólo en el ámbito de los principios comete disparates la Secretaría de Relaciones Exteriores. También lo hace en el campo de las prácticas diplomáticas, en el delicado terreno del protocolo. El viernes 13 de mayo por la tarde, comunicó a todos los embajadores acreditados en México la cancelación de los pases de cortesía al aeropuerto internacional, una acreditación indispensable en el cumplimiento de las tareas de los representantes extranjeros en México. Alegó motivos de seguridad, lo que resulta ofensivo para los destinatarios de la comunicación, porque los implica como agentes capaces de perturbar dicha seguridad. Los afectados se hacen cruces respecto de esta disposición, que no adoptan ni siquiera los países más directamente involucrados en problemas de esa naturaleza. La Cancillería no ganó buenas voluntades hacia México con esa minúscula pero aberrante descortesía.


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