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Un sorbito bastará para contactar con tu yo más profundo (pues sus grados alcohólicos rebasan alturas superiores a la resina, aguardiente griego de...Pocas bebidas tienen una leyenda tan fuerte como el absinthe o ajenjo, al que incluso se ha llegado a describir como "la locura embotellada". Su fama de haber servido de musa, ya...
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El Hada Verde, locura embotellada

Fernando Ramírez Ruiz

17 de julio de 2005 (23/09/05)
Milenio Un sorbito bastará para contactar con tu yo más profundo (pues sus grados alcohólicos rebasan alturas superiores a la resina, aguardiente griego de pino); pero lo más grave ( y groovy) es que puede convertirte en un consagrado cultural.



Pocas bebidas tienen una leyenda tan fuerte como el absinthe o ajenjo, al que incluso se ha llegado a describir como "la locura embotellada". Su fama de haber servido de musa, ya sea de planta o al menos ocasionalmente, a pintores como Van Gogh, Touluse-Lautrec, Degas, Picasso, y a escritores como Rimbaud, Baudelaire, Wilde, Poe y Hemingway, ha colocado a este licor de tonos verdes no como una bebida cualquiera, sino como un elíxir especialmente favorecido como vehículo de la inspiración. Además su nombre está ligado al Paris de la belle epoque, al barrio moderno de Montmartre, al can cán y al Moulin Rouge. Por si fuera poco el absinthe fue prohibido por considerarse que no era una bebida alcohólica cualquiera, sino que tenía "algo más" que la hacía especialmente peligrosa e interesante. Y encima de todo eso es muy difícil de encontrar, al menos en su fórmula original, aunque haya innumerables imitaciones y otras bebidas que tramposamente alegan ser absinthe. Por todo eso se ha vuelto mítica.

 

 

Pero vayamos al origen. ¿En dónde comienza la historia de esta bebida que al parecer está regresando en nuestros días? Pues se sabe que es en Suiza y en la zona de los alpes franceses en donde se empezó a destilar y preparar este licor conocido como El Hada verde. La base del absinthe es la artemisa absinthium. SIn emabrgo aquí es necesario empezar a hacer precisiones, pues para llegar al verdadero y legendario absinthe es necesario cruzar todo un bosque de confusiones y deshojar la planta de las imitaciones. Empezando desde el nombre. El ajenjo, como también sele conoce en España, es además el nombre de toda una familia de plantas, los ajenjos. A veces para diferencia la planta de la bebida se especifica "vino de ajenjo". Pero el absinthe no se puede hacer con cualquier ajenjo, debe tener artemisa absinthium y no faltan los supuestos absinthes que no lo incluyen.

 

La artemisa absinthium es conocida desde tiempos remotos por sus propiedades curativas y su sabor extremadamente amargo, tanto así que se considera uno de los sabores más amargos existentes y hasta en el Libro del Apocalipsis se hecha mano de su amargura para inculcar miedo al fin de los tiempos:

 

Entonces el tercer ángel sonó su trompeta y una gran estrella cayó del cielo ardiendo como una antrocha, y cayó sobre un tercio de los ríos y sobre los manantiales. El nombre de la estrella es ajenjo y muchos hombres murieron por el agua, pues se volvió amarga

Apocalipsis 8.10

 

Sin embargo, a pesar de su amargura al ajenjo se le ha recetado para todo tipo de cosas y se han preparado muy diversas bebidas con ajenjo, sobre todo aperitivos como por ejemplo el vermouth, que se preparaba con esta planta. El absinthe sin embargo, está elaborado no sólo con ajenjo sino con una combinación de hierbas y raíces como hinojo, angélica, camomila y anís, además de que se le agrega vino de uva.

 

Aunque se sabe que ya se empezaba a hacer absinthe desde antes, al parecer su fama comenzó a finales del siglo XVIII, cuando un médico francés, Pierre Ordinaire, patentó su fórmula y empezó a promoverlo como un remedio curalotodo. Según este doctor el absinthe era bueno para la epilepsia, la gota, las piedras en el riñón, los cólicos, los dolores de cabeza, los parásitos, etcétera, etcétera. Quién sabe qué tan bueno era para todo eso, pero por lo menos con la borrachera que se ponían los enfermos se les olvidaban un poco sus molestias. Entonces a un señor, un tal Dubied, se le ocurrió comprar la fórmula del absinthe, pero para venderlo no como medicina sino como aperitivo. Al principio era muy caro, sólo los ricos podían ponerse guarapetas con él y la producción era muy reducida. Poco a poco se fueron vendiendo más botellas y su precio fue bajando. Para fines del siglo XIX se considera que era la bebida más consumida en los cafés y cabarets de París. a esto contribuyó que hubo una serie de plagas que cayeron sobre los viñedos franceses que disminuyeron drásticamente la producción de vino y elevaron su precio, por lo que el absinthe resultaba lo más barato para emborracharse o pasar la comida.

 

Ya desde entonces empezaban a surgir todo tipo de imitaciones y versiones adulteradas. Como la marca más importante y famosa era la Pernod Fils, aparecían otras marcas que también llevaban "Pernod" en alguna parte de su nombre. Y otros comerciantes poco escrupulosos adulteraban las botellas o usaban otras reccetas para fabricar supuesto absinthe con ingredientes más baratos.

 

Tomar absinthe, además, es todo un ritual, pues no se toma directamente de la botella ni del vaso. Para beberlo se usa una cuchara especial con huecos sobre la que se pone un pequeño cubo de azúcar. Luego se ponen cuchara y azúcar sobre el vaso del absinthe, se empapa el cubo con agua y se dejan escurrir gotas azucaradas en el licor. Entonces el absinthe empieza a cambiar su consistencia de traslúcida a lechosa. Hay otros métodos más modernos para tomarlo que incluyen quemar toda la bebida, sin embargo este sistema (que aparece en la película Moulin Rouge) fue inventado recientemente por un fabricante checo que se parece un poco a Moe el de Los Simpson, pues empezó a hacer supuesto absinthe hace unos años con una receta que según él alega es muy antigua. Sin embargo no hay ninguna prueba de que esto sea cierto y tan es sospechoso que a su descubrimiento le puso absinth, así, sin la e al final, como para no tener problemas legales. Lo mismo sucede con otros fabricantes franceses que venden "absente" tratando de confundir a la gente.

 

De hecho, como dato curioso parece que el absinthe en el siglo XIX contribuyó al desarrollo de los derechos de marcas, las denominaciones de origen y demás cuestiones legales por las peleas entre la marca Pernod Fils con otros fabricantes.

 

Y es que en el caso de esta bebida la fórmula exacta es muy importante pues la leyenda dice que la borrachera de absinthe es diferente a otras. Que es como más lúcida o despierta que una borrachera regular. O hasta se le adjudican propiedades alucinógenas. Y claro, esta diferencia fue la que hizo que se le prohibiera y se le comparara con otras drogas. Cuando se le empezó a prohibir en diferentes países, aprecían estudios que decían que su embriaguez especial y las consecuencias de su abuso, supuestamente más graves que las de las bebidas alcohólicas normales, se debían a la tuyona, una sustancia que se encuentra en la artemisa absinthium. Sin embargo, estudios recientes han descartado esta teoría y ahora más bien se cree que el secreto está escondido en la interacción química de algunos de sus ingredientes y de ahí la importancia de elaborarla siguiendo la fórmula exacta. No obstante esto, la fama de la tuyona como psicoactivo continúa hasta la fecha y hay quienes ofrecen "absinthe" con alto contenido de tuyona.

 

Diosa, musa, verdugo

 

El absinthe y su leyenda está ligado fuertemente al mundo del arte. Se ha dicho inlcusive que por sus efectos fue que Van Gogh se cortó la oreja y que influyó en las primeras obras cubistas de Picasso. Sin duda este pintor era un gran aficionado al Hada verde, pues le dedicó al menos tres obras: los cuadros Mujer tomando Absinthe de 1901, Botella de Pernod y Vaso de 1912 y la escultura Vaso de Absinthe de 1914. Pero antes de Picasso, el impresionista Degas ya había rendido un homenaje a este verde licor con el cuadro l'absinthe (la bebedora de absinthe) de 1876. Y aunque decir que Van Gogh se cortó la oreja por culpa del absinthe parezca exagerado, de lo que no hay duda es que a este genio le encantaba y abusaba de esta bebida y dejó varios cuadros en donde aparecen vasos del líquido verdoso. De hecho, cuando surgió el movimiento prohibicionista anti absinthe, se usó la locura de Van Gogh como ejemplo de los terribles efectos del licor.

 

Otro personaje muy especial que cayó bajo el hechizo del Hada verde fue nada menos que el ocultista, escritor, pintor, astrólogo, mago y habitual de este Traspatio, Aleister Crowley. En una ocasión en que Crowley se encontraba en Nueva Orleáns, en La Vieja Casa del Absinthe, bar que se encontraba en la esquina de Bourbon y Bienville, bebiendo mientras esperaba a una amiga, escribió un texto que tituló Absinthe: la diosa verde, subiéndole así el status de simple hada a diosa.

 

Para finales del siglo XIX y principios del XX en Francia se consumían millones de litros de absinthe cada año. Se decía que las cinco de la tarde era la hora verde y que las calles de París olían a absinthe a partir de ese momento. Entonces empezó el movimiento prohibicionista, apoyado por los productores de vino que ya se habían recuperado para ese entonces de las plagas. Un diputado llegó a decir en el congreso francés que estab "comprobado" que con el absinthe había 246 más probabilidades de volverse loco que con otras bebidas y que de continuar los franceses tomándolo, la mitad de la población acabaría poniendo camisas de fuerza a la otra mitad. Un famoso médico de la época, el doctor Valentin Magnan, director de un manicomio de París, decía que el "absintismo", que es como llamó a la enfermedad provocada por el consumo crónico de absinthe para diferenciarlo del alcoholismo común, causaba unos ataques que, según la descripción que de ellos hace Magnan, más bien parecían casos de posesión diabólica.

 

Se le empezó a llamar El demonio verde, y se le asoció con los más diversos crímenes. En Suiza, se le prohibió cuando un granjero, después de tomarse dos copas, mató a su esposa y sus dos hijas. No importó que antes de las dos copas de absinthe hubiera tomado muchas otras copas de diferentes cosas. Miles de suizos firmaron una petición para acabar con la bebida diabólica y así la prohibición se puso en la propia constitución suiza. Otros países como Estados Unidos, Bélgica y Brasil hicieron lo mismo y finalmente en Francia, en 1915, el absinthe fue declarado ilegal. Según investigaciones más recientes, los síntomas que se asociaban a su consumo parecen ser provocados por las substancias con que se adulteraban las marcas más baratas. Otros síntomas sin embargo no parecen ser diferentes de los síntomas del alcoholismo común, pero para ese entonces en lugares como Francia el absinthe barato era la bebida de elección de casi todos los borrachos.

 

En los últimos años parece estar haciendo su regreso: la producción ha aumentado en lugares como España y la República Checa, en donde nunca estuvo prohibido; en Francia se han relajado las reglas y en Estados Unidos se aprovechan huecos en la ley para comercializarlo, pues al parecer está prohibido importarlo pero no comprarlo, y cosas así. Quizá el caso de Suiza sea el más significativo, pues es uno de los países de donde es originaria la bebida y en marzo de este 2005, casi cien años después de su prohibición, el absinthe fue legalizado nuevamente.




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