Loading
Buscar en Drogas México

   

Deducciones a partir de los enervantes :: Drogas México
género

Artículo

Comunidades terapéuticas
Deducciones a partir de los enervantes
Notas para la Tía María


Generación Edición Especial Para muchos escritores de la ciencia ficción, Aldous Huxley, Phillip J. Pharmer, Alfred Hester y otros, es un hecho que la venta de psicotrópicos será cosa común. Ese futuro que en otros países es un presente con mucho pasado, parece acercarse a México. Y con eso de que estamos en un...
DIC
1
2 0 0 1

0 comentarios


Deducciones a partir de los enervantes

Ricardo Guzmán Wolffer

Sábado 1 de diciembre de 2001 (01/11/05)
Generación Generación Edición Especial



Para muchos escritores de la ciencia ficción, Aldous Huxley, Phillip J. Pharmer, Alfred Hester y otros, es un hecho que la venta de psicotrópicos será cosa común. Ese futuro que en otros países es un presente con mucho pasado, parece acercarse a México. Y con eso de que estamos en un "Estado de Derecho", pues la fuente principal para obtener conclusiones de ese tipo debe ser la ley; esa donde hay disposiciones que verdaderamente otorgan patente de corzo a miembros del Ejecutivo, ante la imposibilidad legal de que sus manejos presupuestales sean revisados.

La política gubernamental es impuesta por las ideas del gobernante en turno y/o de los grupos de poder que lo dirigen y/o controlan. Esas intenciones quedan plasmadas en las leyes, las ideas de justicia y equidad varían según los sexenios. Antes era prioritario proteger a los arrendatarios con pocos recursos, ahora, luego de "descongelar" las rentas, aquellos han quedado a merced de las inmobiliarias trasnacionales, por dar un ejemplo.

Las tradiciones preshispánicas en donde hongos, plantas y cactus con diferentes alucinantes o substancias tóxicas, utilizados en los ritos, son asunto aparte pues aun cuando esas sustancias están contempladas como droga, en comparación con los grandes cargamentos de cocaína o marihuana (los que, curiosamente, suelen aparecer abandonados en carreteras) su decomiso o localización es casi nulo.

Antes de las reformas al Código Penal en materia de enervantes, realizadas en febrero de 1994, existían penas atenuadas para los portadores de marihuana cuando por la cantidad de la droga ésta no estuviera destinada a las actividades de narcotráfico. También se daba especial trato a los farmacodependientes que portaran la cantidad necesaria para su propio e inmediato consumo. Igualmente se daba cierta ayuda a los campesinos que por su atraso cultural no pudieran darse cuenta del ilícito que perpetraban. Así, simplemente de la lectura de la ley, se podía concluir que en México el mayor consumo era de marihuana y que sólo a los consumidores de esa planta debía dárseles trato preferencial.

Con las reformas de 1994, vigentes en lo general, se advierte la intención legislativa de dar castigo a quienes realizan las actividades propias de los grandes comerciantes y, por supuesto, a los que lo son. No es que antes no se supiera de la existencia de esos grupos, tan organizados que han logrado introducirse en las estructuras del gobierno y del poder en todos sus niveles. Empero, la intención de luchar contra ellos se nota en la ley. Las detenciones de agentes policiacos y empresarios por saberlos relacionados con los cárteles mexicanos de la droga son tan raras como solían serlo en otros sexenios; aunque en números globales esas detenciones siguen siendo pocas.

Además, a partir de 94 se advierte el reconocimiento legal y, vaya novedad, la permisividad del consumo de toda clase de enervantes, siempre y cuando sea la que el adicto consuma por sí mismo. Y de no ser así, si el portador no pertenece a una banda delictiva, al ser sorprendido con cierta cantidad será castigado de acuerdo a una tabulación establecida en la ley. En otros tiempos poseer unos gramos de cocaína significaba diez años de cárcel, ahora, en la primera vez y si se trata de consumo personal, no pasará nada excepto ser enviado con tratamiento a las autoridades sanitarias; para la segunda detención, la detención sólo será de unos meses que en la siguiente ocasión que el sujeto sea sentenciado se incrementará. Así, los legisladores han aceptado el consumo de enervantes de toda especie como una realidad nacional e inclusive, al disminuir las penas para los consumidores (si es que la menor penalidad ha servido alguna vez para que disminuya la criminalidad), han establecido las bases para la proliferación de tal conducta. También quedó despenalizada la portación de medicamentos controlados; lo cual es acorde con la realidad nacional, donde buena parte de la población se autoreceta o consigue tales medicamentos por medios que en realidad poco importan, pues ya no se trata de un delito.

Poco afortunada resultó la reforma por medio de la cual casi se despenalizó a grupos dedicados "a las labores propias del campo" que cultivan, principalmente marihuana o cocaína, si se considera que en muchas comunidades rurales se ha tornado tal producción como único remedio para la pobreza. Claro, si el gobierno cumpliera por una vez con la eterna promesa de ayudar al campo, otro gallo nos cantaría. Sin embargo también obedece a la intención de dar protección del campesinado que en las más de las veces es obligado a sembrar, cultivar y cosechar, ya sea por el imperio de las armas o de las amenazas.

Empero, la realidad es que en México el consumo interno es mínimo comparado con la enorme producción de estupefacientes como la marihuana y la cocaína, principales productos de exportación que en grandes y crecientes cantidades consumen los vecinos del norte. En ese sentido parece afortunada la alteración de los legisladores. Sin embargo, un factor paralelo al costosísimo combate del narcotráfico sostenido por las autoridades (de aquellas que en verdad lo combaten, pues con las recientes capturas de importantes dirigentes nacionales de la droga, sobre todo de las que caen del cielo, se ha evidenciado la ya conocida corrupción en cuerpos policiacos), se refiere a que la destrucción de toneladas de estupefacientes redunda en un mayor precio de aquellas que llegan a los consumidores de otros países. No son pocos los reportes donde se advierte que, vaya casualidad, los cargamentos y personas detenidos son sólo de un cártel. Así visto, el gobierno sólo les hace un favor a los narcotraficantes (por aquello de que favor con favor se paga) al incrementar el precio de su producción cuya demanda y venta está garantizada con los vecinos; de esos que repelan porque en México no se lucha contra el narco, pero que no son capaces de disminuir el consumo interno en su propio país. Y ellos sin tomar en cuenta el hecho de que los altos precios no hacen, como pudiera pensarse, que los consumidores compren menos, pues su aparente inaccesibilidad sólo los hace más deseables; como sucede con los grupos que se consideran como de élite y que insisten en cosumir las drogas de moda.

Mayor portección a los simples usuarios y mayor ataque a cierta parte de los productores de tan jugoso negocio, hacen pensar que la actual legislación contra el narcotráfico es sólo un apartado más de las cláusulas del TLC: productores de materias primas somos y productores de materias primas seremos.


estás viendo:
Deducciones a partir de los enervantes
volver arriba

Salud Ley Política Legalización


comentarios
Entrar para agregar comentario:
entrar


DrogasMexico.org es un proyecto de Convivencia y Espacio Público AC y el Colectivo por una Política Integral hacia las Drogas AC.
Agradecemos el apoyo de Open Society Foundation, Angelica Foundation y Tides Foundation