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Elecciones: el factor narcotráfico
¡Viejo floripondio!
La sangre que falta por correr


He logrado sacarme de encima el criminal frío capitalino. Ahora experimento el horripilante frío xalapeño. ¡No saben!, está durísimo, pero a diferencia del que se sufre en el DF, éste es montañoso, húmedo y letal. La noche avanza y los humanos nos dedicamos a apilar cobijas, chamarras, tapetes, perros y lo que se encuentre para guarecernos debajo de...
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¡Viejo floripondio!

Germán Dehesa

Jueves 12 de enero de 2006 (12/01/06)
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He logrado sacarme de encima el criminal frío capitalino. Ahora experimento el horripilante frío xalapeño. ¡No saben!, está durísimo, pero a diferencia del que se sufre en el DF, éste es montañoso, húmedo y letal. La noche avanza y los humanos nos dedicamos a apilar cobijas, chamarras, tapetes, perros y lo que se encuentre para guarecernos debajo de ese cúmulo de cobijas y cobijos y así enfrentar dos destinos: morir asfixiados debajo del traperío, o bien morir congelados. Creo que por eso soñé con una pareja de hombres jóvenes vestidos de anaranjado como barrenderos del Periférico. Los dos estaban condenados a muerte, pero los dos eran yo mismo. En algún momento, uno de ellos es ejecutado y así muere una mitad de mí. La otra enfrenta dos condenas: la muerte inminente, o una vida dedicada a cursar la pesadilla de averiguar cuál fue la mitad de él que ya murió. Esto lo soñé yo solito y sin la alucinógena ayuda del floripondio.

Alguna vez en estas páginas he contado cómo en la finca veracruzana llamada "Los Deseos", la gente vive convencida de las capacidades hipnógenas del floripondio. El asunto recuperó actualidad ayer durante la grata aunque extraña comida preparada en honor de mi arribo a tierras veracruzanas. No sé si ya les he comentado que en esta hospitalaria casa son vegetarianos rabiosos. Toda especie perteneciente al reino animal en lugar de ser guisada, es recibida y guarecida con honores. Nada más durante la comida, llegaron dos conejos y fue anunciada la inminente presencia de tres changos. Pasmado, yo oía todo esto mientras comía unos extraños vegetales llamados "gasparitos" que según nuestra anfitriona sabían igualito que la carne de venado. No lo creo. Si así fuera, nadie comería venado. El caso es que comíamos incesantemente camellón. Dijo la anfitriona: ahora tengo cinco coyotes y es precioso oírlos aullar por la noche (¡pa'su madre!, pensé yo, pero no dije nada porque soy muy decente); por cierto, Germán, prosiguió la Emperatriz de Los Deseos, tú tienes problemas para dormir, pero no te preocupes, porque te voy a llenar la recámara de floripondios y vas a dormir como bebé, tú vas a ver. ¿Y si muero de una sobredosis@f0, pregunté yo y añadí: imagínate el encabezado: SE PASÓ DE FLORIPONDIO... mi imagen póstuma quedaría a la altura de la chancla.

Hablando de floripondios, comentó una grata invitada conocida como la Señora de las Mercedes, mi papá era una persona de lo más normal y de lo más serio, a veces confundía el Kaopectate con la crema Nivea y se la tomaba a cucharadas y le caía de lo más bien al estómago, pero esas eran distracciones; también él, que era de lo más normal, cuando se le acababa su loción para después de rasurarse, se ponía los perfumes de mi mamá y ella luego luego se daba cuenta y le decía, acércate; lo olía muy bien y le decía: mira nada más, ya te volviste a poner mi perfume y así te vas a ir a la calle, ¡viejo floripondio!.

Mientras esta cháchara de sobremesa se cumplía, el frío avanzaba como una implacable puñalada de hielo. Llegó la noche y nuestra anfitriona anunció: en toda la finca no hay un solo floripondio. Ella lo dijo con tristeza, pero yo recibí la noticia con helada alegría. Siguió la noche, me interné en mi iglú de trapos. Nunca aullaron los coyotes (yo creo que se congelaron), yo soñé lo que soñé. De tiempo en tiempo despertaba y me decía: ¡viejo floripondio!.

FELIPE CALDERÓN

Hoy miércoles, Calderón asumirá frente al IFE su candidatura presidencial. ¡Ay, Felipillo!. Ojalá y entiendas que tu único respaldo confiable es el de los ciudadanos. Si lo haces, serás un verdadero competidor. Que así sea.

¿QUÉ TAL DURMIÓ@f1 DCCVII (707)

ARTURO MONTIEL ROJAS.

Cualquier correspondencia con esta columna que es un floripondio congelado, favor de dirigirla a german @plazadelangel.com.mx (D.R.)
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