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Los costos del narco :: Drogas México
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Reducción del daño Prohibición Guerra antidrogas #adicciones
Daniela Pastrana
Políticas La jornada


Los costos del narco
Daniela Pastrana
19 de febrero de 2006 La jornada ver en jornada.unam.mx

Suplemento Masiosare
Crecimiento


Es una gráfica que da miedo. Apenas siete líneas que describen el comportamiento de consumo de drogas entre los pacientes de los Centros de Integración Juvenil (CIJ) entre 1990 y 2004 y que resumen con precisión la nueva forma de las adicciones en el país:

Una línea, la de mariguana, que registra una paulatina disminución desde 1998; otra, mucho más marcada hacia abajo, que es la de los solventes inhalables (de 61.8% en 1991 a 27.4% en 2003); una más, planita, abajo, que prácticamente no se mueve de 5%, de la heroína, muy similar a la de los alucinógenos; y otra que se mueve cerca de 20%, de los depresores de utilidad médica.

Las restantes son diagonales hacia arriba: una, de metanfetaminas, que desde que aparecen en 1994 tiene un aumento permanente; y la otra, de la cocaína —inhalada y fumada que pasó de 12.2% en 1990 a 71.4% en 2000.

"Hay un cambio de patrones de consumo. La mariguana se había mantenido arriba de todas, en la ENA (Encuesta Nacional de Adicciones) todavía se registra así, pero en gente que ya tiene un problema de adicción comenzó a notarse un incremento de consumo de cocaína a partir de 1996 y en nuestros pacientes supera ya a la mariguana", explica el doctor Eduardo Riquelme, subdirector médico de los CIJ. "Lo mismo pasa con las drogas de diseño (metanfetaminas), que aparecen en 1994 y no dejan de subir. Son drogas que causan adicciones más rápidamente y son las más dañinas para el organismo".

Lo anterior, sin embargo, no es el único motivo de alarma entre la comunidad que convive con las adicciones.

En el nuevo rostro de la drogadicción en México hay tres elementos que tienen verdaderamente preocupados a quienes trabajan en esto: la reducción de la edad de inicio, el aumento de mujeres en las estadísticas, y la nueva generación de "poliusuarios", es decir, que combinan más de una droga y que hacen más complejo es espectro de las adicciones.

En dos décadas, México dejó de ser un país "de paso" de las drogas, para ser un país no sólo productor sino también gran consumidor de ellas.

"El crecimiento está descontrolado", asegura, con sus tres décadas de trabajo con adictos, Otoniel Nava, director de las Comunidades Terapéuticas de México. "Hace 20 años lo que teníamos eran señores, la mayoría de más de 30 años, con problemas de alcoholismo, y ahora son adolescentes, niños de 10 años consumidores de droga, y lo mismo es con las mujeres; antes los hombres representábamos 90 o 95% del problema y ahora estamos en una proporción de 60-40, o igual menos, incluyendo el alcoholismo".

Los números no dan tregua:

En 1982, 1.6 de cada 100 adolescentes consumía algún tipo de droga; para 2000, la cifra había aumentado a 6.7 de cada 100. La demanda de tratamiento por parte de mujeres en los CIJ era en 1990 en una proporción de uno por cada 12 hombres; para 2003, el registro fue de uno por cada cinco.

En México, 3.5 millones de personas (5.03% de la población) han usado drogas alguna vez. El mayor consumo se da en la región norte (7.45%), seguida del centro (4.8%) y finalmente en el sur (3.08%).

Nueve de cada 10 consumidores son poliusuarios; uno de cada cuatro es mujer (la relación en el centro del país es de uno de cada tres); 215 mil 600 menores de 17 años han usado drogas.

La mariguana es la droga ilegal de mayor consumo (2.4 millones de personas), seguida por la cocaína.

El mayor uso de drogas se da entre los 18 y los 34 años. La edad más frecuente de inicio de uso de inhalables es 14 años, de mariguana alrededor de los 15 y de cocaína 16; las personas que usan estimulantes anfetamínicos, inhalables y cocaína tienden a hacerlo más número de veces en comparación con otras sustancias como la mariguana y los alucinógenos.

Esos son los datos que arroja la Encuesta Nacional de Adicciones 2002, el último instrumento oficial de medición sobre el tema, aunque no el único.

La Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México (2003), por ejemplo, evalúa trastornos mentales por el uso de sustancias de acuerdo con la Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE).

Según el estudio, tres de cada 10 mexicanos presentaron trastornos psiquiátricos alguna vez en su vida (asociados con el uso de sustancias); tres de cada 20 los reportaron en el último año y uno de cada 20 en el último mes.

"Llama la atención que se reporta la dependencia a drogas en edades muy tempranas, lo que resulta verdaderamente alarmante (media de 17 años)", dice el estudio.

Otro parámetro es el sistema de seguimiento epidemiológico del consumo de drogas entre pacientes del CIJ.

Los resultados son contundentes: Las drogas más consumidas en el último año (2003) fueron: cocaína/crack (52.3%); mariguana (36.8%); solventes inhalables (15.6%) y metanfetaminas (8.8%).

Entre las sustancias cuyo uso, según la percepción del propio paciente, le produjo mayor daño a su salud o le afectó más seriamente en su desempeño familiar, laboral o social, se mencionaron con mayor frecuencia la cocaína/crack (32.7%); alcohol (17.9%); mariguana (16.6%); tabaco (10.5%); solventes (9.7%) y metanfetaminas (6.1%).

El promedio de edad de inicio se situó (se incluyen alcohol y tabaco) en 14.7 años; la edad promedio de ingreso al tratamiento se situó en 25.5 años.

"El lapso promedio transcurrido entre el inicio y el ingreso a tratamiento es de 10.8 años, lo que permite suponer que el consumo de drogas ya habría impactado de manera importante en la salud".

El aumento en el consumo de drogas es también un fenómeno global.

Hasta hace poco se consideraba un problema de sociedades muy desarrolladas y con alto ingreso per cápita, mientras que los países subdesarrollados eran productores y/o de tránsito de drogas hacia los centros de consumo.

Esta caracterización, indica un estudio de la Secretaría de Salud (El Consumo de Drogas en México: Diagnóstico, Tendencias y Adicciones. SSA 1998) no refleja la situación actual: "países tradicionalmente productores o de tránsito comienzan a registrar incrementos en su consumo interno y otros que eran consumidores están produciendo drogas".

Curiosamente, México es un país con bajo consumo de mariguana en comparación con otros países. Su prevalencia, por debajo de 10% de la población, está muy lejos de los índices (mayores de 20%) de países clasificados "altos" consumidores, como Estados Unidos, Australia, Canadá, y Dinamarca.

En el caso de la cocaína, en cambio, México es un país considerado con altos índices de consumo.

Un botón del estudio de la Secretaría de Salud: en una comparación internacional sobre el uso de mariguana por estudiante, México ocupó el lugar 15, con 5% de estudiantes que habían consumido alguna vez en la vida mariguana, contra 49% de estudiantes que lo habían hecho en Estados Unidos.

En la misma comparación hecha con el consumo de cocaína, México ocupó el cuarto lugar, con 4.1% contra 8.7% del primer lugar, que también era Estados Unidos.

"No tenemos el problema de consumo como en Estados Unidos —aclara el doctor Riquelme. Nuestras cifras de 'alguna vez en la vida' son las mismas de EU en 'el último mes', pero sí hemos pasado de ser un país de tránsito a un productor y consumidor. Y la tendencia hacia arriba en el consumo de estas drogas sí es ya un problema importante por lo que provoca en el gasto social.

"Lo que realmente preocupa es que lo están haciendo niños y adolescentes".

"El verdadero problema que tenemos es el crack", concluye Otoniel Nava, luego de varias horas de charla.

La cocaína fumada, conocida también como piedra (se hace con los residuos de la cocaína) o bote (se fuma en lata o con una pipa), dice el especialista, desarrolla características en el adicto a permanente trasgresión.

"Primero es la actitud de desafío permanente, mentiras cotidianas, no sólo hacia el exterior sino a sí mismos, crueldad, es algo muy doloroso que tiene que ver con el proceso adolescente, aparece la falta de sensibilidad y la ausencia de consideración y respeto. Luego viene el robo y autorobo. Nosotros les decimos que son como aspiradoras porque vacían las casas. Llegan a llevarse el carro de su papá y lo reportan como robado o le ponen la casa al dealer cuando se van de vacaciones, no les importa que sean las pertenencias de sus padres lo que está ahí".

El crack es la basura de la coca, dice, lo más tóxico que existe junto con las metanfetaminas. Y va más lejos: "Por cada adicto que sacamos de la circulación hablamos de tres ó cuatro carros robados menos, 10 asaltos menos"
Es una declaración muy arriesgada...
No. Es un mito que la droga la regalen a los niños. El narco es un negocio y tienen bien ubicadas las escuelas, sobre todo las particulares, porque van por dinero. Y los chavos adictos fácilmente se meten a vender drogas. El narcomenudeo es dinero fácil y abundante y eso, para un adicto, es la gloria. El narco no anda perdiendo el tiempo tocando casas, ya su producto está vendido, y los adictos van a hacer lo que sea para comprarlo".

Entre 1994 y 1997 la demanda de atención total de los CIJ aumentó 80%; en ese mismo periodo, la demanda de los CIJ en ciudades de la frontera norte aumento 150%. Del mismo modo, la demanda de tratamiento de los adictos a la cocaína aumentó de 7.8 a 31% entre 1991 y 1997.

No hay que ser experto para entender que tenemos un problema.

"En la experiencia que me ha tocado vivir es impresionante la cantidad de droga que se distribuye en México dice Nava. Somos productores y también somos consumidores de mariguana, coca y sintéticos a pasto. Está muy desbordada la presencia de la droga, yo que vivo en esto lo veo todos los días. En cada colonia existen cuatro, cinco, 10, y hasta 15 tienditas, todos saben donde están y no pasa nada. Tú llegas a una colonia, a un bar, haces la droguiseñal (cruzar diagonalmente el pecho con la mano plana) y de no conocer a nadie te haces amigo de todos".

Riquelme coincide: "Hay un fenómeno que tiene que ver con un mayor y más libre acceso a las drogas. Lo de las mujeres, por ejemplo, está relacionado con su ingreso al mercado laboral, que les da mayores posibilidades de acceso".

El incremento en el consumo de drogas en las mujeres es un tema complejo, que puede lastimar muchas fibras feministas. Nava hace el esfuerzo: "En el afán de ser iguales las mujeres empezaron a imitar a los hombres; se creyeron más cool y fueron entrando al mundo que el macho quería, así que fueron entrando a este campo (de las adicciones), en el que antes reinábamos los hombres".
O sea que les copiamos lo malo.
Digámoslo así, sí.

Pero al final, dice, las de los adictos sean hombres o mujeres o niños son historias de mucho dolor y sufrimiento, en el mejor de los casos.

Quizá tenga razón.

En 1997 los Semefo del país reportaron 5 mil 667 muertes; en uno de cada cuatro casos se encontró algún tipo de droga (incluyendo alcohol) en el cuerpo. La mayoría tenía entre 20 y 30 años de edad.

La mariguana y el brócoli

"¿Qué tan divertido es que termines con padecimientos mentales? ¿Qué tan divertido un infarto a los 20 años?"

Ante todo, como médico, Riquelme hace una larga exposición de los efectos neurológicos y físicos que pueden provocar las metanfetaminas: hipertensión arterial, aumento de la frecuencia cardiaca, hipertermia continua, desgaste muscular agudo, que puede producir la muerte por insuficiencia hepática.

Independientemente de qué droga se trate, dice el galeno, el problema es que reactivan no naturalmente el circuito de recompensas que produce placer. Son, por decirlo así, atajos a las satisfacciones placenteras que naturalmente proporcionan la comida, el sexo, o los apapachos amorosos. Pero el organismo se va a acostumbrando a su presencia y cada vez el efecto es menor, por lo que necesita dosis mayores de estas sustancias que mantienen la sensación de placer.

Por eso, dice, "el cerebro prefiere el alcohol y la coca al brócoli".

Pero hay diferencias ¿no? Los defensores de la mariguana, por ejemplo, dicen que no te mueres de un pasón.

Hay mucha gente que no se muere en la guerra y no por eso es buena la guerra. La gente no se muere de un pasón, pero a la larga la mariguana hace el mismo daño que el tabaco. Y peor, porque antes de morirte de cáncer puedes tener un síndrome amotivacional o de motivación aberrante, que simplemente quiere decir que pierdes las motivaciones para la vida... y eso, que te pase a los 25 años, o a los 35, o a los 45, es realmente trágico.


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