Columna Archivos del Poder
¿Alguien en su sano juicio se tragó el cuento de que Marcelo Ebrard es el mejor alcalde del mundo? Por supuesto que no. Solamente sus colaboradores y panegiristas pueden proclamar un premio obtenido exclusivamente a base de dinero y saliva, menospreciando la opinión de millones de capitalinos que se enfrentan diariamente a un Distrito Federal enfermo. Y no se necesita tener dos dedos de frente para saber que, detrás del premio entregado por la Fundación City Mayors a Marcelo Ebrard, como mejor alcalde en 2010, se encuentra una intensa labor de cabildeo que a los capitalinos costó millones de pesos. ¿Por qué lo decimos?
[FRAGMENTO]
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