"Son dos aspectos claves en los que se van igualando las posiciones de las autoridades y los grupos delictivos. Como si proviniera de un pacto secreto, o de una altísima instrucción en curso, suceden asesinatos masivos de presuntos narcotraficantes a los que desde tribunas oficiales se condena a la morgue institucional en función de una presunta culpa previamente establecida que justificaría así su exterminio automático: una especie de limpieza social ejecutada por escuadrones promovidos, tolerados o integrados desde oficialismos. Por otra parte, está en proceso una operación de amedrentamiento del ejercicio de comunicación social independiente y crítico que se da mediante Internet, sobre todo en Twitter. Aquí hay también dos vías: desde los cárteles, el asesinato y la amenaza, y desde el plano gubernamental, la pretensión de aplicar sanciones monetarias y de cárcel a los usuarios de redes sociales y otras formas de comunicación internética."