"No basta quejarse en foros internacionales. Si la evidencia está apuntando a que el consumo de mariguana no disminuye, entonces hay que ser serios en una discusión sobre su legalización. ¿Por qué no dejar de combatir a quienes trafican mariguana y concentrar los esfuerzos en contra de las otras drogas y actividades ilícitas? Es necesario promocionar la industria turística, pero un Royal Tour, con todo y la guía presidencial, no borra la sangre de las calles. Hay que reconocer que la gravedad del problema no es un asunto de cómo nos perciben en el mundo. La vehemencia presidencial tendría que acompañarse de alternativas de política pública. A los recorridos presidenciales podría seguir una estrategia de comunicación en la que se enfatice la sangre asociada a las drogas de quienes tienen tanto apetito por ellas." ver completo en: reforma.com ver en reforma.com