"Lo que hicieron esos cárteles, sobre todo en nuestro país y en Centroamérica, es transformar ese conflicto global en una multitud de infiernos locales: distribuyeron armas y drogas para el consumo interno y los pandilleros que antes asaltaban con un revólver o una navaja ahora secuestran, extorsionan, roban con armas de asalto y pelean en las calles con el Ejército o las fuerzas de seguridad. Esas pandillas y grupos de jóvenes delincuentes, que son miles, no buscan (ni tienen posibilidades) colocar la droga del otro lado de la frontera: pelean por una esquina, una colonia, una escuela. Cobran derecho de piso o secuestran a todo tipo de personas y se identifican con uno u otro de los grandes cárteles y se matan entre ellos, pero en muchos casos ni siquiera tienen una relación orgánica con las verdaderas empresas criminales." [Fragmento seleccionado por Cyberboletín CuPIhD] Columna Razones ver completo en excelsior.com.mx ver en excelsior.com.mx