"...la despenalización del consumo de ciertas drogas no es una panacea para resolver las debilidades estructurales del Estado. La corrupción de policías y políticos, la contención de delitos patrimoniales que van desde el asalto en transporte público hasta el robo en casa habitación o la debilidad congénita para regular hasta el transporte de carga o controlar sus fronteras no desaparecerán si se legaliza, por ejemplo, la mariguana. Si así fuera yo propondría no únicamente su despenalización, sino directamente su promoción. El problema de inseguridad y violencia es una combinación de fortaleza de las organizaciones criminales y debilidad del Estado. En todos los países de Occidente hay venta de drogas y en muy pocos se atreven los criminales a aventar cadáveres fuera del recinto donde se reúnen los procuradores, como ocurrió en Veracruz en las primeras semanas de este año. El Estado mexicano es anémico y no infunde respeto a los bien organizados para resistir su acción, desde camioneros hasta los profesores que se niegan a evaluarse, pero no me desvío."