"La magnitud de las operaciones financieras globales de la delincuencia organizada en general, y del narcotráfico en particular, es indicativa, en primer término, del poderío que han alcanzado los grupos criminales en el mundo regido por el neoliberalismo y sus imperativos: la apertura de mercados bajo la bandera del libre comercio, la desregulación generalizada y la obtención de tasas máximas de rentabilidad en plazos cada vez más cortos de recuperación de la inversión. En el caso del narcotráfico es claro que, con esas sumas de dinero en manos de los criminales, los gobiernos nacionales están condenados a perder las cruzadas que emprenden contra esa modalidad de la delincuencia y que es impostergable concebir, formular y aplicar estrategias distintas a las que Washington sigue imponiendo fuera de sus fronteras. El caso de nuestro país, con sus decenas de miles de muertos, la descomposición institucional y el poder incrementado de los cárteles, es tristemente ejemplar al respecto."
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