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Narcotráfico: una visión alternativa
La guerra perdida contra las drogas
Jorge Castañeda reconoce el fracaso de la actual Guerra contra las Drogas


Fox no es rehén del narcotráfico: Boyer De la Madrid, Salinas y Zedillo sí estuvieron involucrados personalmente "Histórica" reunión de capos con Córdoba, Raúl, Beltrones, Gamboa, Coello, Ceja... Salinas Lozano y Hank González convencieron a narcolíderes para que negociaran No hay pruebas de que el gobierno de Vicente Fox esté siendo rehén del...

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La guerra perdida contra las drogas

Lunes 1 de octubre de 2001 (10/05/05)
Forum



Fox no es rehén del narcotráfico: Boyer
De la Madrid, Salinas y Zedillo sí estuvieron involucrados personalmente
"Histórica" reunión de capos con Córdoba, Raúl, Beltrones, Gamboa, Coello, Ceja...
Salinas Lozano y Hank González convencieron a narcolíderes para que negociaran

No hay pruebas de que el gobierno de Vicente Fox esté siendo rehén del narcotráfico ni que las Fuerzas Armadas están permeadas por el mal endémico; no obstante, el periodista Julio Hernández López estableció que hay un contubernio entre las autoridades federales y los cárteles de la droga que operan en el norte del país, en tanto que el canciller Jorge Castañeda Gutman afirma que tanto la Procuraduría General de la República (PGR) y las secretarías de la Defensa y Marina han logrado desmantelar bandas del narcotráfico en varias ocasiones en lo que va del año, aunque reconoció que podría no ser el mejor método para combatir al crimen organizado.

"Yo no podría decir que el gobierno de Fox ha sido avasallado por el narcotráfico, pues en estos nueve meses de gobierno ha combatido a los cárteles de la droga", comentó el escritor argelino Jean—Francois Boyer, autor del libro La guerra perdida contra las drogas, (Grijalbo 2001) en el que hace mención de la penetración del narcotráfico en los gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, quienes personalmente estuvieron involucrados en la actividad, a muy alto nivel y directamente con los jefes de los cárteles del Golfo, de Tijuana y de Juárez, según documentos de inteligencia militar que los incriminan.

Durante la presentación del libro en el Instituto Francés de América Latina (IFAL) Boyer respondió a las afirmaciones de Julio Hernández López, en presencia del periodista Raymundo Riva Palacio, exdirector de Milenio Diario, quien fue el moderador, que no hay indicios de que este gobierno esté involucrado en el narcotráfico y no puede afirmar, —no lo hace en el libro— que este gobierno sea rehén de los cárteles de la droga, como sí lo estuvieron los antecesores de Vicente Fox y menciona que tradicionalmente el gobierno, antes priísta, ha equivocado la estrategia en la lucha contra el narcotráfico. De ahí el título de la obra.

En los reportes oficiales que cita Jean—Francois Boyer, algunos fechados el 2 de diciembre de 1995 por el personal de la Secretaría de la Defensa Nacional y otros efectivos de inteligencia militar de la Secretaría de Marina, señalan que entre los involucrados en actividades ilícitas relacionadas con el tráfico de estupefacientes y lavado de dinero se encuentran, entre otros, el recién fallecido profesor Carlos Hank González, el exsecretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, los exgobernadores Jorge Carrillo Olea y Manlio Fabio Beltrones, así como el secretario particular de Salinas, Justo Ceja y su también excolaborador Emilio Gamboa Patrón. Por supuesto, ocupa un lugar preponderante Raúl Salinas de Gortari.

El autor de La guerra perdida contra las drogas, en entrevista indicó que para escribir la historia de los últimos 15 años de los avances del narcotráfico en México —en América Latina y en el resto del mundo— tuvo acceso no sólo a documentos oficiales de inteligencia militar y de la Procuraduría General de la República, sino también a informantes que en muchas ocasiones —y por obvias razones— prefirieron el anonimato. Reconoce que él cuenta una historia que pone en perspectiva los datos dispersos en distintas publicaciones y libros, de México y de otros países, porque ha sido determinante el papel de la prensa mexicana, que ha mantenido informada a la sociedad, pues a través de ésta fueron filtrados muchos documentos oficiales, de los que también se valió para la elaboración de la obra, de 364 páginas, y que también se apoya con testimonios de testigos protegidos y el acervo de una bibliografía amplia de autores mexicanos, colombianos, estadunidenses y franceses.

"El hombre de la PGR quien durante largos meses me ayudó a penetrar los arcanos del crimen, se mostró siempre prudente a la hora de citar nombres. Jamás, por ejemplo, incriminó ante mí a los dos expresidentes (De la Madrid y Salinas), acusados por inteligencia militar, ni dejó entrever que sospechara del presidente Zedillo. Enumeró, en cambio, sin titubear un instante, las empresas que le parece que un día deberán rendir cuentas por el delito de lavado de dinero", señala en una parte del libro. Enseguida el informante de Boyer ofrece una lista interesante de empresas que deben ser investigadas por lavado de dinero: los bancos Cremi—Unión y Anáhuac, la Banca Industrial de Jalisco, la embotelladora de Pepsi Cola, Taesa, Televisión Azteca, Camiones Dina, Transportación Marítima Mexicana, Hidrogas, (el mayor distribuidor de gas del norte del país con sucursales en Guatemala, Panamá, Venezuela y Ecuador) y ofrece otros datos: Esta última empresa utiliza sus camiones para trasladar la droga hasta la frontera con Estados Unidos. La familia propietaria, los Zaragoza Fuentes, está vinculada a los tres fundadores del cártel de Juárez, según el experto en la materia. En la entrevista, que se llevó a cabo en las instalaciones de la editorial Grijalbo, dijo que en el libro "trato de contar la historia apoyado con documentos de la Procuraduría General de la República y de organismos de inteligencia militar (que obtuve) gracias a funcionarios de las dependencias que me permitieron el acceso a los originales de esos documentos de los que también tengo copias o he consultado en publicaciones mexicanas".

Jean—Francois Boyer es un cibernauta incorregible. Durante la entrevista con este reportero no estuvo quieto un momento; sin dejar de consultar información de varios sitios de la internet, contestó al cuestionario en torno a su experiencia como corresponsal de la televisión francesa en México y cómo recopiló datos que fue recogiendo de aquí y de allá, en una paciente labor que le llevó 15 años. En la introducción del libro reconoce que gracias a este medio virtual pudo encontrar la información suficiente que le permitió la elaboración del libro y agradece a la prensa mexicana haber ventilado el tema desde hace unos 20 años, en que se ha publicado lo que ahora se sabe sobre el narcotráfico "y que yo pongo en perspectiva", dice. No obstante, tiene una queja de los periodistas de México: ¿por qué esta historia la he tenido que contar yo, cuando pudo haberlo hecho Miguel Badillo, Julio Hernández o Raymundo Riva Palacio? Porque los reporteros en este país investigan todos los días distintos temas y no terminan de hacer un reportaje sobre un asunto cuando ya surgió otro. No es pretexto, pero raras veces hay tiempo para sentarse a escribir un libro, le dije, a manera de explicación que por supuesto no aceptó.

¿Cómo surgió la idea del libro? —Cuando era corresponsal de la televisión francesa (TVTF1) para América Latina, con sede en Miami y cuando fui corresponsal en Colombia, donde conocí a autoridades que combaten todos los días el trasiego de drogas, destinadas a Estados Unidos. Desde 1993 radiqué en México, donde era corresponsal del periódico francés Liberation. También realizaba documentales para la televisión europea. De entonces a la fecha soy realizador independiente de documentales para la televisión y escribo.

Boyer es un periodista nacido en Argelia que vive en México, país del que dice "es muy difícil de entender, porque ocurren cosas que no logro interpretar —porque ignoro todavía por qué los abogados de Raúl Salinas filtraban documentos y luego combatían a los medios que los difundían. Seguramente lo hacían para desprestigiar a las autoridades y sus fuentes de información". Sin embargo, en la primera parte del libro hace notar que los narcotraficantes mexicanos superaron a los colombianos pronto y se enriquecieron con ellos, con sus cargamentos de droga y siempre les han llevado ventaja sobre estas ilícitas actividades con los cargamentos de droga de Colombia ya puestos en la frontera norte de México.

En el corazón del sistema
Apoyado en el documento "Avances del análisis de la información sobre el narcotráfico en México, del Centro de Inteligencia Antinarcóticos del Estado Mayor de la Defensa Nacional (Cian) que fue elaborado en 1995, Boyer cuenta la historia desde que el padre del expresidente Salinas, Raúl Salinas Lozano y el profesor Carlos Hank González entran en contacto con los primeros narcotraficantes Juan Nepomuceno Guerra, en la década de los cincuenta y también ambos establecen nexos y hacen negocios con el poderoso industrial de Monterrey, Roberto González, quien casó a su hija con el hijo mayor del profesor. De acuerdo a estos antecedentes, la represión del Estado contra el narcotráfico se intensificó y se llevó a los foros internacionales para que se estableciera la cooperación con el gobierno de Estados Unidos, pero el padre de los Salinas logró sacar ventaja al obtener grandes ingresos por la protección a los narcos, desde que era secretario de Industria y Comercio. Ante los golpes que asestaba la autoridad federal a los narcos, se buscó una alianza para enlazar a las autoridades federales con las bandas de traficantes, quienes estaban dispuestos a entregar grandes sumas de dinero para obtener la protección del gobierno, al tiempo que supieron que sólo podrían lograr sus objetivos si tenían la cooperación de las corporaciones policiacas, oportunidad que llegó cuando el hermano mayor del presidente Salinas logró contactarse con las cabezas de los cárteles, después de muchos años en que hubo verdaderas batallas. Cuando se llegó al acuerdo con Raúl Salinas y altos jefes militares como los generales Humberto Quirós Hermosillo y Arturo Acosta Chaparro, y de la PGR, como Javier Coello Trejo, según la historia de Boyer, se imponía a los narcotraficantes cuotas millonarias por transitar por el territorio mexicano hacia Estados Unidos, destino de los grandes cargamentos, por lo que por varios años —casi toda la década de los setenta— las negociaciones fueron tirantes, hasta que se logró el primer acuerdo, que ubica Boyer en las primeras gestiones del profesor Hank y el jefe del clan Salinas. Uno de los más grandes y fructíferos encuentros para narcos y autoridades fue el que se dio en el rancho de Las Mendocinas. Jean—Francois Boyer cuenta tal como fue revelado a la procuradora suiza Karla del Ponte por testigos protegidos, como Guilermo Alejandro Pallomari, misma que trascendió a los medios, que en la "cumbre" de narcos y políticos en el rancho Las Mendocinas, cerca de Puebla, frente a los volcanes Popo e Iztaccihuatl, Raúl Salinas dio alojamiento a los jefes de los cárteles y los políticos dispuestos a darles protección. "A partir de los testimonios que diversos personajes, que ni siquiera se conocían entre sí, y las versiones de quienes estuvieron en la reunión, me permitió darle coherencia a la historia: de 1988 a 1994, durante la gestión de cinco procuradores de la República, hubo en la lucha contra las drogas personal que estaba en contacto con el narco, como Javier Coello Trejo y Guillermo González Calderoni, quienes lograron contactar a los narcos de Colombia con los de México y con las autoridades mexicanas, que llegaron a un acuerdo y consolidaron el cártel del Golfo", cuenta en la entrevista y refiere en su libro Boyer. En la histórica reunión estuvieron junto con Raúl Salinas y Justo Ceja, José Córdoba Montoya, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón; los subprocuradores Coello Trejo y el veracruzano Porte Petit; los militares Luis Carlos Ruano Angulo (secretario de Marina), Humberto Francisco Quirós Hermosillo, Arturo Acosta Chaparro y Tiburcio Rodríguez Flores, éste último responsable de los servicios de inteligencia de la Marina y jefe de Mariano Acosta Piña, alias el Mongol, secretario particular del titular de Marina, quien relató a Carla del Ponte que los invitados de honor eran los hermanos Arellano Félix, Amado Carrillo y Juan García Abrego. Estos últimos llegaron con maletas cargadas con grandes cantidades de dinero que le entregaron a Justo Ceja, según confirma el informe de inteligencia militar acreditado al CIAN, que puntualiza que el primer secretario de Marina al servicio del cártel del Golfo fue el almirante Shelenske, quien fue destituido en 1990, por enriquecimiento ilícito y tuvo que "eclipsarse" por indicaciones del presidente Salinas.

Consigna Boyer que se llegó a esta inimaginable reunión luego de que se descubrió el gran poder económico de los cárteles de la droga y que éstas podían operar sólo con el apoyo gubernamental, por lo cual, fueron convencidos los narcolíderes por el profesor Carlos Hank González y Raúl Salinas Lozano de ponerse en contacto directo con las autoridades y llegar a un acuerdo para evitar enfrentamientos que pudieran llegar a una guerra sin fin. En el libro precisa Boyer que esta alianza fue tolerada por las autoridades de Estados Unidos, en tanto que en los sexenios de De la Madrid, Salinas y Zedillo se incrementó el narcotráfico y fue en el primero de ellos en que en Los Angeles fue incriminado el general Juan Arévalo Gardoqui por la muerte del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar. Trascendió en las filas militares que el titular de la Defensa Nacional fue pervertido por su propio hijo, de igual nombre, quien se hizo narcotrafícante en los ochenta.

¿Qué había de fondo? Que cuando fueron descubiertos los Arévalo en 1993 nada se filtró a la prensa, pues era la víspera de la aprobación del Tratado de Libre Comercio, pero que la DEA tenía todas las pruebas para hundirlos y tuvo que esperar a la PGR hasta 1998, para comenzar a inquietar a los generales Acosta Chaparro y Quirós Hermosillo, concluye Boyer.

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